La llamada pérdida desconocida (hurtos, errores administrativos y fraude de proveedores) supuso el pasado año pérdidas de 2.932 millones de euros a los comercios españoles, lo que supone el 1,1% del total de la facturación del sector, pero con un incremento en euros contantes del 4%. Son datos del ‘Barómetro del Hurto en la Distribución Comercial’, un trabajo de campo realizado por NIQ a lo largo de 2026, con la colaboración de Checkpoint Systems y la Asociación de Empresas del Gran Consumo (AECOC), que señalan también que solo uno de cada cuatro comercios le supone menos del 0,5% de su facturación. El resto reconoce pérdidas de entre 0,5 y 1% (38%), e incluso mayores (37%).
Según el barómetro, el 81% de la pérdida desconocida está directamente relacionada con los hurtos (los hurtos externos pertrechados por clientes esporádicos y bandas organizadas suponen el 63% del total, mientras que el 18% corresponden al hurto interno por personal contratado). Los errores administrativos representan un 13% y el 6% lo ocasiona el fraude de proveedores.
Los hurtos de productos son una conducta delictiva a la que se enfrentan a diario desde los pequeños comercios hasta las grandes superficies de distribución. Estas pérdidas económicas directas tienen un gran impacto sobre la rentabilidad y competitividad de las empresas, ya que les resta capacidad de inversión y de generación de empleo. Además, según perciben más de la mitad de las empresas encuestadas (54%) los hurtos externos se han incrementado en el último año. Solo el 21% cree que han disminuido.
En comparación con los últimos años, la pérdida desconocida repunta y repite su nivel más elevado. Tras representar el 0,9% de la facturación en 2022 y reducirse hasta el 0,74% en 2023, este año vuelve a situarse en los máximos históricos registrados esta década: en el 1,1% de la facturación, igual que en 2024. Esta evolución refleja un nuevo aumento del impacto económico de la pérdida desconocida sobre el sector.
“El hurto se generaliza y se democratiza: los incidentes oportunistas superan ligeramente a los protagonizados por bandas organizadas, y además los autores ocasionales generan un volumen de pérdidas similar ya al de los reincidentes”, apunta Alejandro López, responsable de Prevención de Pérdidas en la AECOC, durante la presentación del informe.
El barómetro de NIQ señala uno de los puntos más críticos donde el hurto se dispara: las cajas de autopago. Dos de cada tres de los retailers (67%) afirma que el hurto aumenta en las cajas de autopago en comparación con las atendidas por cajeros. Lo que obliga a un 46% invertir recursos adicionales para prevenir el hurto en estas zonas. Sin embargo, son conscientes que es una demanda de su clientela y no se valora suprimirlas.
En cuanto al comercio electrónico, el informe concluye que la mayoría de las incidencias no está en el pago, sino en las reclamaciones fraudulentas y las devoluciones dolosas. Un 47% pone como excusa no haber recibido el paquete, y un 37% que ha llegado dañado. Otro 26% invoca a que su tarjeta ha siso robada, mientras que a la hora de devolver el producto, los comercios se encuentran que este es diferente al comprado (11%), viene la caja vacía (5%), ha sido usado antes de cancelar la compra (5%) o viene la mitad de una promoción 2×1 (1%).
“La principal fuga en el canal online no está en el pago, sino en las reclamaciones y devoluciones posteriores a la compra”, afirma David López, Business Partner Strategic Analytics & Insights de NIQ. “En cuanto al canal físico, la práctica totalidad de los retailers participantes invierten para evitar algún tipo de pérdida desconocida, sobre todo en mermas y en la desaparición de productos”.
Radiografía de los ladrones
El barómetro del hurto en la distribución comercial confirma que la mitad de los hurtos (el 48%) son realizados por autores multirreincidentes; es decir, que han realizado tres o más hurtos (sentenciados) al año en los establecimientos.
Por edades, los menores de 30 años son los más activos al protagonizar el 52% de los hurtos (un 39% corresponde al grupo de 18 a 30 años y un 13% a los menores de edad). Por su parte, los adultos entre los 31 y los 50 años copan el 32% de los casos; mientras que los mayores de 50 concentran el 15%.
A este escenario se suma un aumento de la agresividad en los establecimientos. El 79% de los retailers denuncia que la agresividad verbal o física de los infractores hacia el personal de tienda se ha incrementado y además un 78% advierte que cada vez es más difícil encontrar personal de seguridad, en gran medida, por esta escalada de la agresividad.
Además, el 46% de los hurtos son acometidos por bandas organizadas que operan con fines lucrativos y suponen un gran problema para la seguridad de los establecimientos. Según los especialistas en hurtos de Checkpoint Systems, estos criminales detectan las oportunidades de hacer negocio y hurtan diferentes productos de alto valor para posteriormente revenderlos en mercados paralelos.
Entre las variables y perfiles de este estudio para 2025 no se han tenido e cuenta nuevos escenarios distópicos, como asaltos vandálicos y revueltas concertadas, pero o se descarta según como evolucionen este tipo de convocatorias, aunque se felicitaron de la actuación de los cuerpos de seguridad del Estado en esta pasada segunda convocatoria del 30 de octubre que fue ampliamente desactivada, pero que no dejó indiferente al sector que en muchas ocasiones optó por el blindaje físico de los escaparates con planchas de madera y otras medidas como el cierre anticipado. De manera indirecta, también preocupa los ciberataques a los sistemas de control de la cadena del frío en numerosos lineales del continente europeo en las últimas dos semanas.
Productos más hurtados
Pero volviendo al estudio, ¿qué es lo que más se roba? El estudio revela cuáles son los artículos más cotizados por los ladrones por categorías:
- En bodega, los vinos y licores son los productos que más hurtos sufren, dominando la categoría de alimentación y bebidas, en la que también destacan los loncheados ibéricos y los chocolates en la segunda y tercera posición respectivamente, en lo que podría denominarse “hurtos por impulso”. El top 5 lo cierran las conservas y los aceites, cuyo hurto ha disminuido después de dos años liderando el ranking entre los ladrones por su incremento de precio en los supermercados.
- En la categoría de cuidado personal y belleza resaltan sorprendentemente las cuchillas de afeitar como el “producto estrella”. Un escalón por debajo se encuentran los productos de cuidado corporal como maquillajes y fragancias por su relativo pequeño tamaño, mientras que los protectores solares, clásicos entre los más hurtados, se caen del pódium.
- En el caso de los retailers de productos de tecnología, los auriculares son los productos de electrónica que más les hurtan. El segundo puesto lo ocupan los accesorios para móviles, especialmente baterías externas, seguidos de los videojuegos. Irrumpe con fuerza el hurto de cargadores y de smartwatches, dos nuevas “víctimas” que cobran interés entre los profesionales del hurto.
- Los hurtos en el sector del bricolaje están encabezados por herramientas manuales y eléctricas como taladros. Los segundos productos más hurtados son las pilas, que han perdido la primera posición, y los terceros artículos son las bombillas. En hogar, decoración y menaje, los ambientadores y velas perfumadas, encabezan el listado, seguidos de los cubiertos y los platos.
- El sector moda es un mercado de gran peso en España, pero también uno de los más codiciados por los ladrones. El presente barómetro revela que las partes de arriba (camisetas y camisas) constituyen el género más vulnerable; junto al calzado, que es el segundo artículo más hurtado. En la cúpula de los más sustraídos también destaca la ropa interior y la lencería cerrando el top 3; siendo los abrigos y las gafas de sol dos productos que cada vez se roban más y ya se cuelan entre los diez productos más vulnerables, junto a las partes de abajo (pantalones y faldas) y subiendo con fuerza las prendas deportivas.
- Otro detalle que destaca en el informe son los productos para mascotas, que llevan tres años entrando en el estudio. En especial, la palma se lo lleva la alimentación húmeda, que ha tenido un auge en el último año impulsado por el crecimiento de hogares españoles con animales. Destaca también el hurto de productos antiparasitarios, alimentación seca y productos de higiene; cerrando los accesorios el top 5.
¿Cómo protegen las tiendas sus productos?
La totalidad de los expertos encuestados dispone de cámaras de vigilancia, alarma de seguridad y sistemas antihurto como antenas o etiquetas en sus tiendas. El 75% cuenta con vigilantes de seguridad y el mismo porcentaje utiliza alertas por sensores de movimiento. Además, un 79% de los comercios cuenta con arañas (alarmas rígidas), collarines y cajas de policarbonato para asegurar individualmente los productos; y un 46% aprovecha la tecnología RFID con una función antihurto.
Se añade un 42% de encuestados que declara inversiones en el análisis de datos de antenas EAS y medidas de control en expositores. Un 92% para evitar mermas y roturas de stock, y un 75% para detectar devoluciones falsas. A ello se suma cada vez más el empleo de tecnologías basadas en RFID en tareas de gestión empresarial como medidas de seguridad (35%), control de stocks (22%) o gestión de activos (22%).
Sin embargo, pese a su uso cada vez más generalizado, aún hay un 48% de los comercios encuestados que aún no utilizan este tipo de tecnologías. Las ventajas de estos sistemas, según el fabricante Checkpoint, “no está solo en la prevención, es ofrecer también una mayor visibilidad, un mejor control y una mayor eficiencia a lo largo de toda la cadena de valor logística”. Por ejemplo, facilitando el establecer auditorías continuas del inventario, el escaneado obligatorio de productos, el control digitalizado de procesos, la recepción y alta de mercancía con chip en bandeja, el cambio de precios dinámicos e incluso la gestión de devoluciones.
Estrategias holísticas
Por otro lado, es un clamor la pérdida de vocaciones y falta de relevo generacional, con personal cualificado en todas las áreas, desde el mostrador al almacén, pasando por transportistas y vigilantes. Carlos Cruz, director comercial de Checkpoint Systems en España, apunta: “El incremento del hurto y la creciente violencia asociada a estos delitos plantean un reto cada vez mayor para el retail. La respuesta debe pasar por una estrategia de seguridad integral y complementaria, que combine las medidas de protección consolidadas con tecnologías capaces de aportar información, mejorar la visibilidad del inventario y anticiparse a posibles incidentes. La tecnología debe ayudarnos a ser más preventivos y eficientes, pero siempre con una prioridad clara: proteger a las personas”.
Por su parte, Alejandro López, responsable de prevención de la pérdida de AECOC, declara: “Los datos muestran que el hurto comercial exige una respuesta integral. La prevención, la formación y la inversión tecnológica deben avanzar junto con herramientas legales eficaces frente a la multirreincidencia. El objetivo es reducir el impacto económico y operativo del hurto, que afecta especialmente a las empresas de menor tamaño, y reforzar la seguridad en los establecimientos”.








